Los ayuntamientos pueden solicitar hasta 300.000 euros en ayudas para refugios climáticos.

Las ayudas permitirán adaptar edificios públicos y centros educativos para proteger a la población durante los episodios de calor extremo.

Los municipios ya disponen de una nueva vía para convertir equipamientos existentes en espacios seguros frente a las altas temperaturas. La Fundación Biodiversidad ha abierto una convocatoria de 10 millones de euros para acondicionar refugios climáticos en todo el territorio nacional. Las administraciones públicas pueden participar en sus tres líneas de ayuda.

El plazo permanecerá abierto hasta el 15 de octubre de 2026 y las subvenciones cubrirán como máximo el 80 % del proyecto. La convocatoria busca que la financiación se traduzca en espacios accesibles, gratuitos y preparados para acoger a la ciudadanía. Así lo establecen el extracto publicado en el BOE y la Fundación Biodiversidad.

Qué actuaciones cubren las ayudas para refugios climáticos.

La convocatoria diferencia tres tipos de proyectos. La línea A financia refugios individuales con hasta 50.000 euros por propuesta. La línea B permite crear redes de al menos dos espacios y eleva el máximo hasta 300.000 euros. La línea C reserva hasta 250.000 euros para adaptar centros educativos públicos.

Las redes de la línea B se dirigen a municipios con 20.000 habitantes o más. También pueden abarcar municipios de reto demográfico cuando la solicitud procede de una diputación. En ese caso, el proyecto debe incluir al menos dos refugios situados en municipios distintos.

Las actuaciones pueden mejorar el aislamiento, las carpinterías, la protección solar o la ventilación. También pueden reforzar la climatización e incorporar sistemas de seguimiento térmico y ambiental. Además, se admiten fuentes de agua, mobiliario de descanso, zonas infantiles y mejoras de accesibilidad. En los centros educativos se contemplan intervenciones de mayor alcance y la mejora de patios.

Cada refugio deberá contar con una superficie interior mínima de 50 metros cuadrados, aseo y condiciones adecuadas de evacuación. Antes de abrir, tendrá que garantizar una temperatura de entre 26 y 27 grados, agua potable y acceso universal. También deberá disponer de asientos, información sobre el cambio climático y una persona responsable. Estos requisitos figuran en la convocatoria completa de la Fundación Biodiversidad.

Fuente: Chat GPT

Protección frente al calor y nuevos servicios de proximidad.

Un refugio climático no es solo una sala climatizada. Es un recurso de salud pública pensado para quienes sufren más durante las olas de calor. Personas mayores, menores y población con enfermedades crónicas encuentran mayores dificultades para protegerse. Por eso, la convocatoria valora especialmente las ubicaciones con envejecimiento, pobreza severa o escasez de zonas verdes.

Estos espacios también pueden ampliar la utilidad cotidiana de los edificios municipales. Se valora su carácter polivalente, la gestión compartida con entidades sociales y la existencia de áreas infantiles. Así, una inversión en adaptación climática puede reforzar servicios de proximidad y generar lugares de encuentro.

En las líneas A y B, los refugios abrirán al menos cuatro horas diarias entre las 12.00 y las 20.00 horas. Ese horario se aplicará del 16 de mayo al 30 de septiembre, todos los días de la semana. En los centros educativos, la apertura se realizará fuera del periodo lectivo. Las entidades deberán mantener el funcionamiento durante cinco años tras finalizar la ejecución.

Diez millones para convertir edificios existentes en espacios seguros.

La línea A cuenta con 2 millones de euros, la B con 3 millones y la C con 5 millones. Los proyectos de refugios individuales y redes podrán ejecutarse hasta el 30 de septiembre de 2029. Las actuaciones en centros educativos dispondrán de plazo hasta el 30 de septiembre de 2030.

Para los ayuntamientos, preparar la solicitud exige algo más que elegir un edificio. La memoria debe justificar las actuaciones, el presupuesto, el cronograma y los resultados esperados. También será necesario aportar un plano acotado, acreditar la seguridad y demostrar la disponibilidad jurídica del inmueble. La memoria, el presupuesto, los recursos humanos y el cronograma no podrán incorporarse después si faltan inicialmente.

Conseguir financiación es solo el comienzo. El reto consiste en escoger espacios bien ubicados, diseñar mejoras viables y asegurar su funcionamiento durante los veranos futuros. De este modo, edificios ya conocidos por la ciudadanía pueden convertirse en una red local de protección frente al calor.

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